España: Actividades de verano con jóvenes

El verano es un momento de gran intensidad para las RSCJ de España implicadas en la pastoral juvenil. Este año he tenido la suerte de poder acompañar dos actividades dirigidas a jóvenes adolescentes de nuestros colegios y a jóvenes universitarios.

Del 10 al 18 de Julio, 23 adolescentes de 15 a 17 años, dos RSCJ y dos profesores de nuestros colegios nos pusimos en camino para recorrer 150 km del Camino de Santiago. La propuesta pretendía ofrecer a los jóvenes de nuestros colegios un espacio para la interioridad, para el encuentro con Dios y con los demás, y para disfrutar de la naturaleza y del camino.

Nuestras jornadas comenzaban muy temprano, ¡en ocasiones a las 6 de la mañana cuando el sol todavía no había aparecido en el horizonte! Y después de un tiempo de oración para presentar al Señor nuestra jornada nos poníamos en camino. Por delante nos esperaban muchos kilómetros de camino (20, 25 e incluso 28 km) llenos de retos, dificultades pero también de camino compartido junto a otros peregrinos de todos los rincones del mundo. Al final de la etapa, ya al caer la tarde y después de haber descansado, nos juntábamos para reflexionar juntos en torno a un tema y para hacer una relectura de la jornada.

Nuestras pesadas mochilas, los dormitorios compartidos o las noches durmiendo en el suelo, las ampollas y las largas horas de camino fueron vividas por los jóvenes con espíritu de superación y como oportunidad para cuidar unos de otros, y para hacer experiencia de que también Jesús nos acompaña en el Camino de Santiago y en el camino de la vida.        

Del 19 de Julio al 2 de Agosto nuestro compromiso con los jóvenes me llevó al Sur de España, a Roquetas de Mar (Almería). Esta zona es muy conocida por albergar la extensión más grande de invernaderos de Europa donde trabajan, a veces en condiciones muy difíciles, algunos de los miles de inmigrantes que cada año llegan a las costas españolas procedentes de África.

Junto a 12 chicas y chicos universitarios, y otros tres acompañantes adultos, intentamos acercarnos a la realidad de un barrio de Roquetas de Mar, donde la mayoría de su población es africana. Por las mañanas, tras un tiempo de oración juntos, ocupábamos las calles del barrio con actividades y juegos para los niños de 4 a 12 años. Para la mayoría de estos niños no habría otra posibilidad de pasar unas vacaciones diferentes con tiempo para la diversión y el disfrute.

Por las tardes, todos juntos, formábamos una verdadera comunidad de vida, con tiempos para la reflexión sobre la realidad de la inmigración, de oración, de acompañamiento y de revisión de vida. Pudimos acoger y dejarnos interpelar por el testimonio de algunos africanos que nos contaron su travesía hasta llegar a España, y desde la amistad con ellos pudimos acercarnos a sus sueños, a sus esperanzas y a su lucha por una vida mejor.

Fue un verdadero regalo para mí acompañar a estos jóvenes, que con el corazón abierto y en búsqueda se dejaron interpelar por el Evangelio y por la realidad de nuestros hermanos y amigos africanos.

Patricia Hevia rscj


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