Palabras de sabiduría de Sofía: Sobre el don de la Eucaristía

A pesar de los grandes y tremendos misterios que celebra la Iglesia, y pensando en el don inefable de la Eucaristía, me parece que los corazones, por encima de todo, deben dilatarse y no entristecerse. Nuestro Señor se da del todo a nosotros, su Cuerpo, su Sangre, su Alma, su Divinidad, y podríamos decir que por concomitancia, la adorable Trinidad entera se nos da, ya que las tres adorables Personas están inseparablemente unidas.

Nuestro Señor en su amor infinito deseaba ardientemente hacernos este don y ¿qué deseo deberíamos tener nosotras? ¿Cómo nos prepara el Divino Maestro a este Sacramento? Por la humildad. El se  postra ante sus Apóstoles, y lava sus pies, un oficio muy bajo que sólo los esclavos realizaban y que los criados libres no querían realizar.  ¡Y Él es Dios!!!  Es verdad que los Apóstoles tenían muchos defectos, por eso Nuestro Señor quiere solamente darles una lección de humildad, para que entiendan que esta virtud es la mejor preparación para la Sagrada Comunión. Ah si nosotras fuéramos humildes, comprenderíamos la Eucaristía, comprenderíamos el Corazón de Jesús, seríamos poderosas sobre las almas para hacerles el bien y salvarlas.  

Nunca cumpliremos los designios del Corazón de Jesús, ni nos uniremos a Él como lo desea, si no tenemos profundamente grabado en el corazón el amor, el atractivo y la práctica de la humildad. Quisiera verla grabada a fuego en vuestros corazones. 

Santa Magdalena Sofía Barat
132a Conferencia (extractos)
20 de Abril 1859
 

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