«Suba nuestra oración, Señor» (Salmo 141:2)

 
 
 
 
 "Los más pequeños esfuerzos por parte de cada una
contribuyen a las actitudes y energía que nos ayudarán
a vivir el Capítulo abiertas al Espíritu Santo.
Contamos con vuestra oración…."
 
Kathleen Conan rscj
Superiora General
junio 2016

 

Recientemente, hablando entre nosotras, alguien dijo: “Vamos a rezar la oración por el Capítulo cada día al final de Laudes”. Esas sencillas palabras  despertaron en mí una enorme alegría interior.

Vi nuestras “casas de mayores” como grandes incensarios, de donde sube un incienso precioso; vi a cada una de estas “hermanas mayores”  como una ofrenda de la tarde…  Tal vez algunas ya no pueden explicitar esta ofrenda, porque sus facultades mentales están deterioradas, pero delante de Dios su incienso perfumado sube, alimentado por lo que fue toda su vida.  Y hoy, en el momento que vive la Sociedad, somos todas una oración silenciosa y constante.  

Las altas columnas que en las estadísticas representan a más de la mitad del conjunto de rscj, son columnas de incienso, súplica humilde y gozosa, para que el Espíritu actúe en la Sociedad. Colaboramos eficazmente en la preparación y en los trabajos del Capítulo. 

¡Estoy segura de que la alegría que yo experimento la viven también otras muchas rscj en todo el mundo! ¡Cómo crece esa alegría al compartirla entre nosotras!

Rosario Méndez rscj
 La Comunidad de Chamartín, Madrid
 

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