Acompañando a nuestro pueblo en su camino hacia una nueva vida después del terremoto sufrido en Japón en 2011

 
El gran terremoto sufrido en Japón el 11 de marzo de 2011, suscitó una respuesta impresionante  de parte de la Iglesia.  Inmediatamente después del terremoto el Sendai Diocese Support Center (SDSC) (= Centro de Ayuda de la Diócesis de Sendai) organizó “bases de operaciones de la Iglesia” para auxiliar a las víctimas del desastre.
 
Casi enseguida, el 24 de abril de 2011,  la Archidiócesis de Tokio abrió el Catholic Tokyo Volunteer Center (CTVC) (= Centro Católico de Voluntariado de Tokio), para ofrecer oportunidades y poner en relación a quienes deseaban colaborar como voluntarios  con el SDSC.  El CTVC reclutaba, orientaba y enviaba voluntarios, y organizaba sesiones informativas.
 
En junio de 2012, a fin de coordinar mejor los esfuerzos de la Iglesia Católica de Japón, la Provincia de Tokio (es decir las diócesis de Sapporo, Sendai, Niigata, Saitama, Tokio y Yokohama) se hizo cargo de ayudar  y  mejorar las condiciones de vida de los afectados en la zona sur de las Prefecturas de Miyagi y Fukushima.
 
Para responder a esta decisión, el CTVC envió desde Tokio voluntarios  a las “bases de operaciones de la Iglesia” en las zonas siniestradas de las Prefecturas de Miyagi y Fukushima.  Colaboraron con miembros de la iglesia local de dichas bases, apoyándolos  en sus intensos esfuerzos para recuperarse después del desastre.
 
Una de estas “bases de operaciones de la Iglesia” es la Base de Haramachi,  situada en Minamisoma City en la Prefectura de  Fukushima, 24,5 Km al norte de la Planta nº 1 de Energía Nuclear de Fukushima.  Abierta el 1 de junio de 2012, intenta proporcionar  alojamiento  provisional  a los damnificados de los territorios evacuados.
 
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Han transcurrido cinco años desde el terremoto de 2011, pero hay personas que  siguen sufriendo.  Hasta ahora, más de 100.000 personas viven en alojamientos provisionales.  Cómo podrían regresar a los lugares en que solían vivir, mientras la zona esté llena de bolsas negras, movedizas, de tierra contaminada por la radiación y pirámides de escombros amontonados.
 
     
 
 
Las personas mayores quieren volver a sus domicilios anteriores, sin embargo las familias jóvenes no se deciden a hacerlo, porque temen los efectos de las radiaciones sobre sus hijos.  Los que se fueron a otros lugares, se han instalado en estas nuevas regiones.  Tienen trabajo y sus hijos han hecho nuevas amistades. Pero algunas familias jóvenes vuelven y van ocupando poco a poco casas o pisos recién construidos.
 
 
     

Levantando de la destrucción causada por el terremoto

 
CTCV ha resuelto seguir animándolos  a construir su comunidad y acompañarlos en su intento de rehacer sus vidas normales.  Sus hijos acuden ahora al Jardín de la Infancia católico de Haramachi.  Para ayudarles, enviamos voluntarios  que juegan con los niños por las tardes y les enseñan a rezar.
 
 
     
 
     

Tomando esfuerzos para volver a una vida normal

 
Actualmente hay nueve Hermanas totalmente implicadas  en las actividades de voluntariado de la Base de Caritas de Haramachi. Pertenecen a cuatro congregaciones religiosas diferentes: las Hermanas Siervas del Espíritu Santo, las Hermanas de María Auxiliadora, las Franciscanas Misioneras de María y nuestra Sociedad del Sagrado Corazón.  Participan en diversas  actividades, en estrecha colaboración con el Consejo de Bienestar Social de la Ciudad de Minami-Some.  Hace muy poco tiempo las Hermanas de la Visitación han abierto también una comunidad de tres Hermanas.  Juntas, vamos descubriendo modos de apoyar a estas familias jóvenes que desearían iniciar una nueva vida.

Os pedimos que nos acompañéis con vuestra oración y especialmente a estas familias jóvenes.

Chiaki Hatanaka rscj
La Hermana Chiaki Hatanaka rscj es miembro del  Catholic Tokyo Volunteer Center (CTVC) (= Centro Católico de Voluntariado de Tokio) , y coordina la Base de operaciones de Haramachi.

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